martes, 30 de octubre de 2007

Bertsos














































































Por fin estoy empezando a aprender los "blogs", para mí es un infierno... Esta semana teníamos que ambientar un artículo, en este caso un bertso.
Tengo familia en Guipuzcoa y cuando voy allá les encantan los bertsos. Cuando escucho en la ETB1 un bertso me recuerda a la naturaleza, a lo enormes prados que hay en el País Vasco. Aunque el texto habla de una abuela creo que lo he plasmado mejor con estas fotos.
El fin de semana estuve pensando a dónde ir para sacar las fotos. Pensé en Urbasa, Huarte Arakil, Elizondo...pero estaba muy lejos porque sólo tenía libre para sacar las fotografías de una de la tarde a tres y cuarto de la tarde asi que opté por un lugar cercano a Pamplona pero que tenga rasgos del norte de la Comunidad Foral.
Irurzun, ese fue mi pueblo elegido. Llegué allí y busque unas ovejas para poder fotografiarlas, no podía hacer ruido para que no se espantaran y corrieran. A todo esto, no fue el mejor día para sacar las fotos porque estaba lloviendo, hacía muchísimo frío y también, mucho viento.

Acto seguido me monté en el coche y di vueltas por Irurzun, pero no me gustaba nada más así que con el coche empezé a recorrer los pueblos cercanos de la zona. Subiendo un puerto vi unos caballos y me metí en el campo para sacarles una foto, fui buscando casas típicas del País Vasco hasta que encontré alguna que me gustó y aquí están.

HISTORIA DE UN ÁRBOL

















































La fotografía se puede asociar con la naturaleza, el descanso. Todos tenemos en la memoria alguna imagen que hayamos visto sobre algún tema de la naturaleza. Pues bien, si la naturaleza para mí la naturaleza es descanso, este sitio también lo es.

Nos encontramos en Cizur Menor, una localidad al lado de Pamplona, que en su pequeña cima se encuentra su iglesia. Justo al lado hay una pequeña plaza donde paso muchas horas a lo largo de año. Allí me voy a fumar mis "pitillos" para pensar y poder descansar. Descansar de esos ruidos, de las prácticas, de los exámenes... Desde allí veo otra Pamplona totalmente distinta, donde puedo descansar unos minutos, donde hay agobios. No hay que ir a la universidad, no tengo que soportar borrachos y gente pesada en el trabajo, no hay que ir a Marengo. Todo se ve de otra forma totalmente distinta.

Durante el día somos dueños del tiempo: tengo que ir a clase a las nueve, de diez a once tengo prácticas de no sé qué, de doce a una tengo que ir a relacionarme al faustino con los de Belagua, luego comer, luego tal, luego cual... Desde allí no, el tiempo pasa y no hay nada que hacer, se ve Pamplona más pequeña, como si uno fuese el dueño y la dominase.

Al irse uno la vuelta a Pamplona siempre es igual: control de alcoholemia por parte de la Guardia Civil a la llegada a Pamplona -sino me han hecho soplar a la ida-, ruido... el encanto con que había visto Pamplona, se ha vuelto a perder porque para mañana habrá que hacer algo.